viernes, 9 de marzo de 2018

La Semilla de la Bruja. Margaret Atwood

Enfrentarme a esta reseña ha sido el reto más complicado de los últimos meses, y no porque la novela no me haya gustado, o porque lo haya hecho a medias, ni tan si quiera porque lo haya muchísimo, si no porque considero que vale la pena acercarse a ella sabiendo lo mínimo, pero al mismo tiempo el lector no ha de ser incauto si quiere disfrutar de ella al máximo. Por eso voy a romper un poco los moldes a los que os tengo acostumbrados y voy a dirigirme a ese futuro lector y a darle una serie de pautas y consejos para disfrutar de esta pequeña joya.

Querido futuro lector:

Te encuentras ante una recreación al siglo actual de una novela de Shakespeare, quizás la menos conocida, a lo mejor te pasa como a mí que ni siquiera había oído hablar de ella, pues ahí va mi primera recomendación, antes de adentrarte en esta magnifica adaptación, acercate al original, pierde unas horas en leer La tempestad del autor inglés, seguro que de mitad para adelante agradeces este consejo.

Y lo digo por experiencia propia, desde hace un tiempo a esta parte mi tiempo escasea y a pesar de que recibí esta recomendación en el grupo #SoyYincanera decidí no prestarle ninguna atención, simplemente no tenía ese tiempo, el resultado es que la primera mitad de la historia se lee muy bien, pero a partir de que la autora entra de lleno en la adaptación te pierdes, comienzas a no disfrutar de la lectura. Así que me encomendé a San Google para reunir toda la información posible sobre el original y ello me dio una noción para seguir leyendo de otra forma y sobre todo para que mi cabeza no explotara de tanto pensar.

La Semilla de la Bruja trata un tema tan ancestral como la humanidad, la traición y la venganza, y lo hace de una forma mágica, a través de un personaje que no sabes muy bien si es el más cuerdo de los locos, o el mas demente entre los cuerdos. Félix es una persona incauta, que metida de lleno en su actividad creativa no se da cuenta de que delegando los asuntos más mundanos en su ayudante está cavando su propia tumba. Las luces del teatro lo ciegan, la burocracia le aburre, y no ve ningún problema en que Tony haga esos pequeños trabajos que a él tanto le incomodan.

¿Quién no ha pecado alguna vez de ingenuo? ¿Quién no ha delegado demasiado o ha enseñado a alguien que a la postre se ha quedado con su puesto? De la noche a la mañana desaparecen de la vida de Félix, el teatro, las luces, las actrices y actores, las bambalinas y su medio de subsistencia, todo de la mano de quien le realizaba esas pequeñas tareas que a él le aburrían. Eso se llama deslealtad y sobre todo TRAICIÓN.

Y nuestro Félix se retira del mundo, se aleja de los flashes, de lo que le puede hacer daño, y busca una nueva ocupación, menos prosaica sí, pero que le de para subsistir, porque se siente muerto, pero le alimenta el ansia de VENGANZA, y sabe que pronto o tarde se le presentará la ocasión.

Y aquí llega mi segundo consejo: Abordad la segunda mitad de la novela con mente abierta, porque aquí es donde comienzan los paralelismos con la novela de Shakespeare La Tempestad, precisamente la última obra que estaba preparando Félix cuando perdió su trabajo y tiene un motivo para recrearla, ha llegado el momento de su venganza, la toca con la punta de los dedos.

Llegado a este punto mi cabeza ha echado humo, me he hecho un  montón de preguntas que se contestaban por si solas conforme avanzaba la lectura, de ahí la mente abierta, pero también reflexiva porque muchas de las conclusiones las vas a tener que sacar tú. Y ahí radica para mi el atractivo de esta novela, no se puede leer en el transporte público, ni en la consulta el médico, ni en el parque, necesita una lectura atenta y relajada, un prestar atención a aquellas cosas que te llaman la atención, a esos personajes que aparecen y desaparecen sin ninguna razón y que sin embargo encuentran su explicación en la misma historia, o en la que se intenta recrear, los paralelismos son necesarios.

Y comienzo a abordar el principal atractivo para mi, lo que más me ha llamado la atención que no es otra cosa que el nuevo trabajo de Félix, reconvertido en el señor Duke, y que no es otro que la clase de alfabetización del Correccional Fletcher. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Pues no sabéis aún lo mejor, para lograrlo recurre a Shakespeare, ahora sí que cerrad la boca, porque a mi me costó mi tiempo digerir esa pequeña locura, que al final fue una gran genialidad porque su método de trabajo es impresionante.

En un correccional encontramos gente de todas las calañas, al menos en este, asisten a clase los presos de peligrosidad baja o media, nunca los del modulo de gran peligrosidad, aún así la mayoría no son hermanitas de la caridad. Félix les propone una obra del autor inglés, la analizan para la que la comprendan, la reescriben para adaptarla, se eligen a los personajes, se graba en vídeo y la ve toda la comunidad, presos, guardianes, y los ejecutivos.

Confieso que he disfrutado como una enana con esos cursos, porque antes de que llegue la venganza se han representado ya unas cuantas obras, y se han sucedido unos cuantos cursos, y el personal de la cárcel y los presos esperan con ansías el nuevo curso, uno que para Félix será especial porque tendrán un público de excepción, varias autoridades políticas, las que labraron su desgracia y ahora les podrá  devolver el golpe o eso piensa.

De ahí que la obra elegida para el curso en cuestión sea poco atractiva tanto para los presos como para el personal de la prisión y ahí radica su reto, en hacérsela atractiva, y que ellos sin saberlo colaboren en el acto que está dando sentido a su vida.

No quiero contaros más, necesito que seáis vosotros los que os adentréis en la historia, los que participéis de esa demencia cuerda de Félix, los que le otorguéis el beneficio de la duda, aunque en ocasiones resulta muy complicado, los que disfrutéis de la puesta en escena de una genial Venganza que necesita de la colaboración de muchas personas, y ahí radica la magistralidad de esta novela, de ser capaz de recrear  y adaptar al  siglo XXI una obra del s. XVII.

Pero la VENGANZA no es lo único que vamos a encontrar en La semilla de la bruja, porque es una novela de segundas oportunidades, la que encuentra Félix, pero también la que les está concediendo a sus alumnos del correccional, la que le concede a aquella obra fallida que nunca vio la luz, la que le concede a sus enemigos, aunque parezca que no sea así.

Y también es una novela sobre las relaciones familiares porque en La tempestad son importantes, pero en esta obra no lo son al uso, y es donde más quebraderos de cabeza me he llevado yo, pero eso lo hablaremos cuando hayáis leído la novela, me gustaría poder debatirlo contigo, con cualquier futuro lector, así que te brindo para ello mis redes sociales y este blog.

Y si hablamos del final tenemos que tener en cuenta que se adapta una obra de Shakespeare y que por lo tanto también vais a tener que ser vosotros los que tengáis que pensarlo, porque es abierto, como lo eran en las obras del inglés, de ahí que cuando acabe el curso Félix les tenga preparada una última actividad y ahí podemos ver los diferentes finales que le otorgan los equipos de trabajo.

Por último por si no ha quedado claro a lo largo de esta carta ha resultado una lectura muy edificante, con la que he disfrutado, reflexionado e incluso me he ofuscado, porque buscaba explicación para todo lo que sucedía, solo no he encontrado respuesta a una pregunta, y se que no me la va a dar la autora, pero porqué La Semilla de la Bruja. Por más vueltas que le doy no encuentro una una explicación que me deje satisfecha ¿la tienes tú? si es así compártela por favor.

Un último punto, esta historia tiene muchos golpes de humor algunos vienen dados por situaciones que provocan los presos, otras por los requisitos que impone Félix a sus clases, otras por la obra, porque hay una mujer, hadas... y es un correccional de hombres, tortas para no representar el papel del hada las hay, y Félix tiene que solucionar el tema. 

Déjate seducir por la trama, por la historia actual y por la antigua y vuelve para contármelo.

La autora: 

Nacida en 1939 en Otawa y licenciada en la Universidad de Toronto, Margaret Atwood es una de las
escritoras más prestigiosas del panorama internacional, En 2008 fue galardonada con el Premio Principe de Asturias de las Letras y su nombre ha aparecido a menudo en la lista de candidatos al Premio Nobel. Tiene en su haber más de treinta volúmenes de poesía, numerosas colecciones de cuentos y quince novelas, entre las que destacan Nada se acaba (1979), que Lumen publicó en 2015, El cuento de la criada (1983), recientemente adaptada a la televisión en una serie de mucho éxito, La novia ladrona (1994), Alias Grace (1996), El asesino ciego, que en 2000 ganó el prestigioso  Booker Prize, la colección de ensayos titulada La maldición de Eva y los volúmenes de cuentos Erase una vez y Un día es un día, publicados por Lumen.
La semilla de la Bruja es la novela más reciente de la autora y forma parte de un ambicioso proyecto que se propone recrear las obras de Shakespeare, en el que participan Anne Tyler, Jeanette Winterson, Jo Nesbo y Tracy Chevalier, entre otros nombres conocidos . Atwood eligió La Tempestad, y así nació La semilla de la Bruja, una espléndida puesta al día de un clásico universal.

Sinopsis:

Es un lunes cualquiera de enero, y Félix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos, ese hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre ha sido Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad.

Félix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar por un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra en la que la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. Ensayo tras ensayo, los actores convierten la obra en un asunto muy personal. Ahí descubren algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Félix ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quién le arruinó en el pasado.

La fuerza de las palabras: en eso confía Margaret Atwood al entregarnos La Semilla de la Bruja, que nos invita a creer en el poder de la buena literatura para redefinir nuestro destino.

"Cuando eres joven, crees que todo es posible. Crees que puedes deshacerte de cosas y personas, y aún no sabes bien que tienen la mala costumbre de volver"

Margaret Atwood

17 comentarios:

Aylavella dijo...

Como le decía a Kayena (he leído antes su reseña), no he leído nada de la autora ni he visto la serie de El cuento de la criada, pero me gusta lo que contaís de esta novela por lo que no me importaría leerla, veo que merece la pena: venganza y Shakespeare, una buena mezcla...
Besos

Kayena dijo...

La verdad, Carmina, es que no se podía enfocar la reseña de un modo mejor que en el que tú lo has hecho. Ahora veo que me he quedado corta, pero bueno, siempre me pasa contigo. ¡Qué le vamos a hacer!. El caso es que me has vuelto a dejar ojiplática. Y mira, ahora a toro pasado, ¿a que todavía se puede seguir debatiendo sobre la novela? La verdad es que era la primera vez que leía a Atwood y no va a ser la última, te lo aseguro.

Un beso.

Marga Ramon dijo...

Pronto leeré a esta autora, en abril toca comentar El cuento de la criada en el club de novela feminista. Me gusta lo que cuentas y te haré caso en lo de conocer La tempestad del gran Shakespeare antes de abordar esta lectura.
Besos

Margari dijo...

Reseñón, reseñón, reseñón!!!
Besotes!!!

Eva dijo...

Pues no sé, la verdad, como me ha podido gustar tampoco y aburrir de esa manera. Quizás es que el género no es lo mío, no encuentro otra explicación.

Domiar dijo...

Hola Carmina.

Veo que hemos coincidido en algunos puntos, y diferimos en otros. Nada más normal por otro lado. Como siempre, me identifico con algunas de las cosas que dices, sobre todo al principio. En el final, aparte de ser abierto y sacar tus propias conclusiones, hay cosas que a mi no me cuadran. No por no tener la mente abierta, puede que tenga más que ver con no haber leído La tempestad, cosa que ha recomendado todo el mundo. Pero algún que otro hilo se me ha quedado suelto, y con una puntada que en mi cabeza no entra. Muy buena reseña y hecha en profundidad. Un beso.

La Isla de las Mil Palabras dijo...

Muy buena reseña. Todo lo que comentas es acertado y sobre todo la segunda parte. No lo puedes tomar de forma literal porque se escapa, no considero que sea literal, creo que es una enorme metáfora y como tal la he tomado. Y como ya he comentado por ahí, no es la obra ideal para iniciarse con esta autora. Es compleja.
Besos

susana palacios dijo...

Muy bueno el punto de vista de la reseña y coincido en varios matices,muy buena reseña, besotes

Ana M dijo...

Muy bien, Carmina. Yo también aconsejo leer «La Tempestad» antes. ¿Se puede disfrutar del libro sin hacerlo? Sí, pero no con tanta intensidad. El segundo consejo que das me parece todavía más interesante. Durante la lectura solo me centré en los hechos. Una vez terminada tardé dos días en percatarme del error. Dos días reflexionando equivocadamente, claro. Muchas gracias por la reseña y un beso.

Buscando mi equilibrio dijo...

Con esta, la tercera rseña que comento de este libro.
Gracias por el enfoque que has dado, y sí, anoto LA tempestad para leerlo antes que este y no sentirme desubicada.
Besos.

Loli elmisteriodelasletras dijo...

Le has dado un enfoque original a la reseña, sin duda, dirigiéndote a un futuro lector, y has sabido tocar todos los puntos que la obra requiere. Personalmente creo que la hubiera disfrutado muchísimo más si hubiera leído antes la obra que intenta adaptar, pero con todo me ha gustado, y ha resultado ser un buen acercamiento tanto a Atwood como a Shakespeare. Lo que más me ha gustado sin duda, las clases magistrales de Felix encaminadas a representar la obra y los golpes de diálogo entre los actores.
Buena reseña, sin duda.
Besos.

Gema dijo...

Genial reseña y fantásticos consejos para futuros lectores.

Marina García dijo...

Pues para ser la reseña más difícil, lo cierto es que te has explicado genial. A mí, como sabes, no me ha terminado de gustar. Creo que si hubiese leído el clásico antes el resultado sería distinto, como comenta Loli. ¿Con qué me quedo? Con la idea del poder de las palabras, de la literatura. Conforme la leía no podía evitar acordarme de algunas películas, como "Cadena perpetua". Félix es un gran profesor, el método de enseñanza que tiene también me ha gustado, pero cuenta con grandes alumnos, para mí, poco creíbles, como ya sabes. Un abrazo grande.

Pedro dijo...

A pesar de su dificultad, como siempre, has bordado la reseña, me ha gustado sobre todo el enfoque. Un beso

Ángela dijo...

Una reseña en la que has analizado y expresado la esencia de la novela de una forma rigurosa con un resultado impresionante y, esto tiene mucho mérito, no es una obra fácil. Coincido contigo totalmente en tu valoración. ¡Una reseña de 12 sobre 10! Besos

mar dijo...

Lo tengo apuntadisimo Carmina, pero antes debo leer El cuento de la criada para el club de lectura de este mes. Besinos.

Buho Evanescente dijo...

hola! que fantastico post, nos maravilla todo lo contado y en una forma que nos hace querer leer este libro ya! vimos varias obras de la autora y aun no la leimos pero este se nos hace especial, ,que placer la lectura! gracias y saludosbuhos.